Sentirse observado es una de las sensaciones más recurrentes que tenemos, el notar que alguien te mira es algo que hemos experimentado todos, en muchas ocasiones además, al girarnos, hemos visto cómo nuestro instinto tenía razón. Los expertos consideran que se trata de una herencia de los instintos primarios de nuestros ancestros para mantener su seguridad. La explicación, como veremos más adelante, tiene más que ver con la neurociencia.

¿Paranoia o ciencia?

Es un tema que ha obsesionado a muchos expertos psicólogos, sociólogos y hasta expertos en temas paranormales. Es difícil establecer una relación empírica en este tema, ya que mucha gente se siente observada en espacios cerrados y sin nadie, por lo que los parapsicólogos se han adueñado de este tema como una demostración de que existe el más allá u otras dimensiones que nos observan. Sin embargo, la respuesta es mucho más sencilla.

Cuando la información penetra por tus retinas se produce un proceso químico en el que intervienen al menos diez áreas del cerebro con distintas capacidades. Pero específicamente la que nos interesa es la corteza visual, que es la encargada de la visión cognitiva y que procesa el color y los detalles que nos hace ver el mundo de la forma en que lo vemos. En ese sentido, los expertos se fijaron en pacientes con heridas neuronales por el cual tenían ese cortex visual dañado, de modo que la forma en que entendían la realidad cambiaba, siendo las demás secciones del cerebro las encargadas de llevar a cabo este proceso. Los resultados fueron bastante inquietantes ya que estas personas, que por lo general tienen problemas al leer o ver películas debido a su dificultad de interpretar la realidad, eran capaces de “adivinar” dónde se encontraban unas luces o bien cuándo les estaban observando otros individuos.

Los estudiosos del tema determinaron que se trataba de una intuición heredada, como hablábamos al principio, de nuestros ancestros, en las que el conocimiento del entorno y la intuición era primordial para la supervivencia. Pero hay más, los ninjas japoneses desarrollaron una técnica por la que mediante el resto de sentidos, el control de la respiración y la mímica con el entorno, podían saber si alguien les observaba. Sentir las cosas a nuestro alrededor no es nada paranormal, tenemos la base en nuestros sentidos básicos. De la misma forma que podemos interpretar la localidad de dónde proviene un sonido, los demás instintos nos ayudan a identificar posibles amenazas de nuestro alrededor.

La memoria como elemento clave

Pero más allá de lo instintivo hay que tener en cuenta otros factores, por ejemplo, uno de los más importantes es nuestra memoria, como sabéis, nuestra memoria es incapaz de retener todo lo acontecido, es selectiva. Es por ello más habitual que recordemos los momentos en los que, al darnos la vuelta, hemos visto a alguien observándonos, que los que no.

También influye la postura del observador; nuestros ojos tienden a captar una panorámica de nuestro entorno, por ello si vemos una cabeza ligeramente girada y miramos, es posible que nos esté mirando. Esto sucede a menudo cuando vamos en conduciendo, al mirar a otros coches, a veces notamos que alguien nos mira, probablemente sólo el copiloto, pero en muchas ocasiones es así. Esto es provocado porque estamos atentos a todo el entorno y la forma de la cabeza de esta persona (que nos mira o no) está en una posición similar a la de observador, es por tanto puramente casual.

El otro factor a tener en cuenta es la del miedo. Si caminamos de noche por un parque, es mucho más probable que nuestros sentidos estén más alerta y estemos más cautos con nuestro entorno. El miedo nos hace sentir con mucha más intensidad que nos observan, incluso aunque no sea así, en ese sentido los expertos advierten que se trata de paranoia. Si a esto le sumamos a un individuo en ese entorno solitario, es posible que sintamos que nos observa, incluso aunque no sea así. Esto es conocido como la imaginación hiperactiva, por la cual imaginamos lo que sucede y nos sugestionamos a nosotros mismos.

Hay por tanto una serie de factores que influyen ante este sentimiento de ser observado pero todas pasan por la neurociencia. ¿Qué opinas al respecto?