LLEGAN LOS 40… Y CON ELLO ¿LAS CRISIS DE PAREJA?

QUÉ ES LA CRISIS DE LOS 40

En la actualidad, el concepto “crisis de los 40″ (midlife crisis) es utilizado para apelar a aquellas personas que comienzan a sentirse confusos, perdidos en la vida, y empiezan a buscar cuál es el sentido de su vida, qué dirección ha tomado y qué dirección tendría que haber seguido realmente. Según algunos autores (Jacques, 1967), esto se produce porque a esta edad se toma una mayor conciencia de la mortalidad, aunque otros estudios (Wethington, 2007) han encontrado que esta etapa no está tan vinculada al concepto de mortalidad, sino más bien a la conciencia del propio envejecimiento.descarga

Este término ha tenido una gran evolución. Comenzó siendo utilizado en los años 60, en el ámbito artístico, haciendo referencia al periodo de progresivo declive que sufrían algunos artistas al llegar a la mediana edad. Posteriormente, se comenzó a tratar desde un acercamiento psicológico, siendo el psicólogo Daniel Levinson uno de los pioneros en el estudio de esta etapa de la vida, así como otros psicólogos como Carl Jung y Erik Erikson. Aunque con matices diferentes, la mayor parte de los autores interesados en esta etapa de la vida, afirman que se trata de un período de análisis, de búsqueda sobre el significado de la vida, etc.

A pesar de ser un concepto muy estudiado, en muchas ocasiones es considerado como un mito, una etapa de la vida que realmente no existe. Sin embargo, son muchas las personas que llegando a esta edad afirman con vehemencia sufrir esta crisis evolutiva, con síntomas de depresión y/o ansiedad, por lo que el estudio sobre esta etapa sigue vigente en la actualidad.

¿CUALES SON LAS CAUSAS? ¿AFECTA IGUAL A HOMBRES QUE A MUJERES?

Esta crisis evolutiva suele ser vinculada con mayor frecuencia a los hombres que a las mujeres, sin embargo, en algunos estudios (Wethington, 2007) se ha encontrado que se produce de igual manera con independencia del género.

La mediana edad (aproximadamente a partir de los 40 años), está muy vinculada a cambios hormonales, por lo que esta supuesta crisis evolutiva afecta tanto a hombres como a mujeres, aunque las consecuencias difieran entre ambos géneros, muchas veces debido a los estereotipos establecidos en la sociedad para cada uno de ellos. Así, los hombres comienzan a percatarse de que a pesar de seguir siendo jóvenes, su vida está pasando demasiado rápido, y quizás no han conseguido todas aquellas metas que se habían propuesto, todo esto sumado a los cambios físicos que se pueden producir en estas etapas (aumento de peso, caída de pelo, etc.). Para las mujeres, una de las mayores preocupaciones, en caso de no tener hijos, es el miedo al reloj biológico, junto con los cambios físicos producidos, y el temor a la menopausia, aunque en ocasiones ven esta etapa de la vida como una oportunidad para cambiar, para redirigir su vida y conseguir aquellas cosas aún no logradas.

Con respecto a las causas que producen esta crisis, no se pueden establecer de manera específica, ya que existen diferentes factores que pueden producirla: insatisfacción con la vida de manera general, insatisfacción laboral, problemas de salud, síndrome del nido vacío, problemas de negocio, etc.

Teniendo en cuenta que esta temida etapa se produce tanto en mujeres como en hombres, debe ser tenida en consideración dentro de las relaciones de pareja, siendo en ocasiones uno de los principales factores que influyen en las crisis de pareja en este periodo evolutivo.

CRISIS DE PAREJA A LOS 40

Según los datos recogidos por el INE (Instituto Nacional de Estadística), en 2013 se produjeron 100.437 rupturas, y la mayor parte de las parejas estaban comprendidas entre los 39 y los 49 años. Ateniéndose a estos datos, podría inferirse, que no concluir, que estas separaciones pueden ser debidas a la crisis de los 40, auméntandose las discusiones, la falta de comunicación, descuidando cada vez más a la pareja, etc.  Además, el reloj biológico en hombres y mujeres no se “activa” a la misma edad, activándose con anterioridad en mujeres (a partir de los 35 años), mientras que en hombres se produce diez años después, lo que puede ser una explicación sobre por qué se producen crisis de pareja en este periodo (Cahue, s.f.). El hecho de tener objetivos diferentes, y la dificultad para intentar compaginar lo que quiere una parte de la pareja con lo que quiere la otra parte, hace difícil mantener el vínculo y la pareja de una manera sólida. Además, muchas veces, el descontento que siente la persona con su vida de manera general, se suele vincular a la pareja, culpándola de todo lo malo que les acontece, o considerando que su pareja es una barrera que limita o reduce la posibilidad de avanzar y de conseguir nuevas metas o propósitos que le satisfagan y le proporcionen sentido a la vida. Debido a esto, muchas personas recurren a la separación como método para conseguir superar esta crisis evolutiva.

La mayor parte de los psicólogos especializados en este ámbito afirman que uno de los principales problemas es la falta de comunicación entre la pareja. Tanto hombres como mujeres no entienden por qué la otra persona está cambiando, y ante las fluctuaciones y cambios producidos en su pareja, actúan con hastío, indiferencia o de manera defensiva, lo que dificulta superar los problemas que se presentan.

¿CÓMO DETECTARLO? SOLUCIONES

La variabilidad inter e intrapersonal hace imposible poder establecer de manera concisa cuáles son los síntomas indiscutibles que puedan ayudar a detectar si una persona está sufriendo una crisis de mediana edad. Sin embargo, existen algunas características que suelen producirse de manera general en las personas que padecen esta crisis evolutiva, siendo necesario llevar a cabo una distinción entre hombres y mujeres.

Con respecto a los hombres:

  • Variaciones en el estilo de vida: dar importancia a aspectos de la vida a los cuales antes no daba prioridad (por ejemplo, ejercicio físico), intenciones de cambiar de trabajo, interés por cambios en su vida sexual
  • Disminución del interés por el ámbito familiar
  • Comportamiento adolescentes: utilizar en exceso el móvil, conductas adictivas
  • Deterioro de la autoestima y del autoconcepto

 

Con respecto a las mujeres:

  • Descontento generalizado con su vida
  • Deterioro de la autoestima y del autoconcepto
  • Aumento de la preocupación por la apariencia
  • Disminución del interés por el ámbito familiar

Como puede observarse, a pesar de que existan diferencias entre los distintos géneros, existe un gran solapamiento entre las características de la crisis de los 40 entre hombres y mujeres.

Cómo afrontar las crisis de pareja a los 40

A partir de los datos del INE nombrados con anterioridad, queda patente que a partir de los 40 años se producen muchas rupturas, por lo que es necesario encontrar una forma de ayudar a estas parejas a solventar sus problemas y diferencias, y hacer que consigan superar esta crisis, con el propósito de que la relación sea más sólida. El papel de los psicólogos es muy importante en estos momentos para servir como guía y soporte a estas parejas en las que, una o las dos partes están pasando por una crisis de mediana edad.

Desde la psicología, la terapia cognitivo conductual (TCC) es una buena herramienta para conseguir superar los problemas de pareja.

La evaluación es imprescindible para conocer cuál es el problema que presenta la pareja, y para poder llevar a cabo un análisis funcional sobre los antecedentes, consecuentes y conductas problemáticas presentes. Además, la alianza terapéutica en este momento es algo no solo deseable, sino necesario, pues influye de manera determinante en la adherencia de los pacientes al tratamiento. Dentro del periodo de evaluación el uso de autorregistros suele ser pertinente, acompañándolo del uso de cuestionarios tales como La Escala de Ajuste Diádico (Spanier, 1976). Por lo general, se suelen evaluar siete áreas relacionadas con el ámbito de pareja (Fals-Stewart, 1999) siendo éstas: carácter, contexto cultural y social, contrato, cuidado, comunicación para detectar problemas o falta de habilidades, capacidad para resolver problemas y compromiso. Junto con estas áreas también se suele evaluar la pasión, el apego y la intimidad.

Con respecto al tratamiento, existen diferentes estrategias para poder solucionar los problemas presentes.

  1. En primer lugar, es imprescindible el componente educativo. Si una pareja tiene información suficiente sobre la crisis de la mediana edad, los síntomas principales, las consecuencias y los motivos por los que se produce, será más fácil poder llegar a una solución que ayude a solventar los problemas de pareja derivados. Sin embargo, el hecho de tener información sobre los problemas que se producen en este periodo de la vida, no asegura que éstos se vayan a resolver de manera eficaz, por lo que son necesarias otro tipo de estrategias.
  2. Entrenamiento en habilidades de comunicación: necesario para conseguir que haya comunicación bidireccional en la pareja, permitiendo así transmitir a la pareja las preocupaciones derivadas de la etapa de los 40. El entrenamiento en asertividad es realmente importante dentro y se puede realizar a través de técnicas como la técnica del sándwich, aplazamiento asertivo, etc. Una vez instruidos en habilidades de comunicación, es necesario también un módulo de expresión de emociones, y posteriormente, otro módulo de resolución de problemas. Técnicas como role-playing pueden ser muy útiles.
  3. Reestructuración cognitiva. En la crisis de los 40 suele ser muy habitual que tanto hombres como mujeres tengan una serie de cogniciones irracionales o no adaptativas (“mi vida no tiene sentido” “o consigo todo lo que quiero o soy un fracaso absoluto”) que pueden repercutir de manera negativa en las relaciones de pareja. A través del diálogo socrático o la contrastación científica de hipótesis se puede conseguir que estas cogniciones desadaptativas se tornen en otras de carácter más adaptativo y racional (“aunque no he conseguido todo lo que me he propuesto, mi vida es bastante buena y tengo muchas cosas positivas”, “estoy pasando una mala etapa, pero con el apoyo de mi pareja, podré superarla”).
  4. Intercambio de conductas positivas: se pretende conseguir una mejora en la relación de la pareja a partir de la realización de conductas positivas (haciendo listados de conductas agradables para llevar a cabo, contratos conductuales, etc.).

En la actualidad, para la terapia de parejas también se están introduciendo con fuerza terapias de la tercera generación, en concreto, la Terapia Conductual Integrativa de Pareja, que integra tanto componente conductual, como influencias de la tercera generación de aceptación y compromiso.

 

CONCLUSIÓN y REFLEXIÓN PERSONAL

El concepto “crisis de los 40″ es considerado como algo real por algunos profesionales, mientras que otros consideran que se trata de un mito. Sin embargo, los datos del INE reflejan que la mayor parte de las separaciones se producen en esa etapa evolutiva, por lo que la edad de los 40 conlleva, ya sea con mayor o menor intensidad, una serie de cambios que hacen que las parejas se vean deterioradas. No se puede argüir que la crisis de los 40 sea la responsable (causa) de las rupturas (efecto), pero sí podría ser una variable moduladora o mediadora.

Es necesario, por tanto, un mayor conocimiento científico sobre esta etapa vital, y la relación que tiene con el deterioro en las parejas, para así poder hacer terapias más ajustadas, ya que existen terapias de pareja genéricas, pero hay cierto desconocimiento con respecto a los problemas específicos en esta etapa evolutiva.

Desde mi punto de vista, la difusión de información sobre esta etapa evolutiva es necesaria para que las personas sepan que los cambios en esta etapa de edad son algo normal, y que es recomendable la comunicación con la pareja, para evitar discusiones, malentendidos y rupturas. Junto con esto, las terapias de pareja, como la terapia familiar sistémica, deben ser acompañadas de terapias de grupo en las que se comparta la experiencia de diferentes parejas que hayan superado sus problemas derivados de la crisis de los 40. Sería deseable también que las parejas asistiesen a diferentes talleres, en los que se promueva la realización de actividades agradables con el propósito de conseguir que lleven a cabo tareas de manera conjunta, compartiendo intereses y objetivos comunes, y por ende, intentar romper con la rutina que muchas veces es la causante de los problemas de pareja.

 

Daniel Jimenez Huerta