Archivo de enero de 2012

EL SEXO A CUALQUIER EDAD

Y es que disfrutar del sexo y de sus múltiples beneficios para la salud, es posible en cualquier etapa de la vida. Para condimentar tu vida sexual debes tener en cuenta los años que tienes y las costumbres a las que estás habituado.
El que piense que el sexo se reserva únicamente para los más jóvenes está muy equivocado. Nada más lejos de la realidad. Esto es un mito en toda regla. ¿Quién ha dicho que no se puede disfrutar de las relaciones a cualquier edad?
La satisfacción erótica es un tema que nos preocupa mucho. Por ello, te presentamos una guía para no perder el erotismo a medida que vas cumpliendo años.

¿Tienes 25 años?
A los 25 el sexo es pasión adolescente y hormonas revolucionadas. Nos sentimos jóvenes y con la vida por delante. Creemos estar en la cima del erotismo y nos consideramos unos seductores imparables.

¿A los 35 años?
Una vez superada la crisis de los 30, solo queda disfrutar. Será la etapa en la que mejor clímax se puede alcanzar. Conocer su sexo y sabrás cómo utilizarlo para llegar a ser una experta, conocerás y conseguirás mantener unas relaciones increíblemente fuertes e intensas. Sabes lo que quieres, con quién lo quieres y cuándo lo quieres.
¿Ves cómo el hecho de que vayas cumpliendo años no tiene por qué afectar a tu nivel de intensidad sexual? Todo lo contrario, puede que a medida que vayas conociendo tu cuerpo, tu deseo sexual y tu rendimiento renacerán.

¡Relájate si estás en los 45
¿Has descuidado últimamente tus relaciones sexuales debido a la falta de tiempo? Debes intentar guardar tiempo para ti misma, para descansar y para disfrutar con tu pareja. Además, ahora no tendrás a los hijos correteando por la casa, ¡puedes dar vía libre a la imaginación! En esta etapa de la cincuentena, las mujeres despertamos sexualmente. Nos entregamos a nuestra pareja con mucho amor. Y el sexo es inconcebible sin cariño y respeto.

A los 55: nunca es tarde
Tienes más años sí, pero eso no significa que tengas menos vitalidad. Es cierto que te importa más el amor que le tienes a tu pareja pero también es muy beneficioso tener relaciones sexuales, aunque sean algo más espaciadas. El hombre necesita de estímulos sexuales, algo muy bueno para ti, puesto que la relación sexual será más prolongada.

¡Con 65 y todavía mucha vida sexual!
Una vez alcanzados los 65 tienes muchos recuerdos de toda tu vida. ¿Por qué recordar si puedes volver a vivirlos? Eres un poco más mayor que hace unos años, pero no por ello dejas de hacer tu vida diaria. Debes continuar con una vida íntima activa, ya que es muy aconsejado para la salud. Comienza hablando, bésale, acariciále y abrázale de forma serena, con paciencia. Al ser más pausado, la sensación será más intensa y su ritmo no cansará.

El sexo es uno de los aspectos más bonitos de la intimidad de toda pareja. Es verdad que no tienes el mismo énfasis a los 20 que a los 60, pero el deseo sexual siempre permanece. Despierta la pasión y la sensualidad que has dejado olvidada.

Autor: Silvia Sanz Garcia

LA FELICIDAD. LA MEJOR MEDICINA PARA LA SALUD

Ser optimista está directamente relacionado con gozar de una buena salud.
Una actitud positiva puede prevenir el desarrollo de enfermedades como depresión, estrés, insomnio, niveles inadecuados de colesterol y anorexia.

Esta es la conclusión que se desprende del estudio ‘La Felicidad y la percepción de la salud’, realizado por el Instituto Coca-Cola de la Felicidad y la Universidad Complutense de Madrid (UCM). Al contrario, las personas menos felices “tienden a tener más presentes los problemas físicos y psicológicos que les afectan”.

En este sentido, por ejemplo, la posibilidad de tener depresión en el grupo de las personas más felices es nueve veces menor que entre quienes son menos positivos. La probabilidad de tener insomnio es cuatro veces menor.

Según el informe, existe una relación bidireccional entre ser feliz y estar sano. Tal y como señala Carlos Chaguaceda, presidente del Instituto Coca-Cola, “las personas que se sienten más contentas y positivas tienen una mejor percepción de su salud”. Y esta asociación, aseguran los expertos, cada vez tiene más evidencia científica y así lo confirma Josep María Serra-Grabulosa, doctor y profesor del departamento de Psiquiatría y Psicobiología Clínica de la Universidad de Barcelona. “Ser más optimista afecta al sistema nervioso, neuroendocrino e inmunológico. Por esta razón, los que son más felices, en general, sufren menos alteraciones cardio y cerebrovasculares y, como su sistema inmune se refuerza, disminuyen las posibilidades de contraer enfermedades”.

En definitiva, recalca Serra-Grabulosa, los niveles altos de felicidad mejoran la salud mental. De hecho, aclara Gonzalo Hervás, otro de los autores del informe y doctor y profesor de la facultad de Psicología de la UCM, “hemos constatado que la salud mental es un componente igual o más importante que la física en la percepción de la propia salud y que los problemas de tipo psicológico están mucho más relacionados con la infelicidad que los problemas físicos”.

En busca de la felicidad
El problema surge en cómo buscar la felicidad. Aunque el cerebro tiene una propensión natural a tener emociones positivas, indican los autores del informe, “es necesario estimularlo”.

Como recuerda Chaguaceda, “la felicidad se trabaja, no se puede esperar sentado en casa. Por ejemplo, aquellas personas que realizan deporte regularmente son felices cuando lo hacen porque el cerebro segrega serotonina y oxitocina y genera una sensación que te hace feliz. En resumen, hay que buscar lo que nos hace felices”. Tampoco hay que olvidar el importante papel del apoyo social y familiar para superar los problemas de salud y otras adversidades. “Es fundamental para que las personas se sientan con mejor estado de salud y les ayuda a preservar, en gran medida, su nivel de satisfacción cuando sufren algún problema”, agrega el especialista. Gonzalo Hervás lo corrobora: “El apoyo social fomenta la felicidad”.

“No existe un único punto que al estimularle nos proporcione felicidad”, advierten los autores de la investigación. Es necesario que la ciencia profundice en la forma de favorecer la salud desde el bienestar. “Probablemente, existe el gen de la felicidad, pero no es sólo uno, sino que hay varios candidatos que pueden proporcionar este estado mental y es importante saber cómo se activan para que esto ocurra”. Por el momento, el gen que tiene más posibilidades para estar vinculado con la felicidad es “el que está relacionado con la serotonina”.

Para la realización del estudio se ha utilizado una muestra de 3.000 personas entre 18 y 65 años a las que se les realizaron entrevistas y cuestionarios para conocer la relación entre salud y felicidad.

http://www.elmundo.es/elmundosalud/2011/07/19/neurociencia/1311071310.html

LA AGORAFOBIA

La agorafobia es un trastorno de ansiedad que consiste en tener miedo irracional a lugares donde no se puede recibir ayuda de forma fácil como espacios abiertos o públicos donde pueden presentarse aglomeraciones.

En ocasiones va acompañado de ataques de pánico.

Entre los miedos que experimenta la persona con agorafóbia en estas sitauciones está el miedo a sufrir una crisis, un desmayo, a sufrir un infarto, a perder el control, a volverse loco, a hacer el ridículo, etc.

Así, la persona con agorafóbia tiende a evitar situaciones potencialmente ansiógenas como: salir de casa, usar transportes públicos, ir de compras, comer en restaurantes, entrar al cine, hacer deporte, viajar, etc; lo que generalmente presenta un grave problema en su vida. Por lo que muchas personas que sufren este trastorno decididen no salir de su hogar.

El tratamiento

Existen varios tipos de tratamiento. Los más estudiados y contrastados experimentalmente son el farmacológico y el cognitivo conductual.

El cognitivo conductual muestra como ventaja que sus efectos permanecen después de cesar “la administración”, mientras que los efectos del tratamiento farmacológico cesan cuando se cesa la toma de medicación

De forma esquemática, el tratamiento cognitivo conductual para la agorafobia se basa en el entrenamiento de las habilidades necesarias para la posterior auto-exposición gradual programada de la persona a las situaciones temidas.

Cuandoademás existen ataques de pánico asociados hay que realizar primeramente el tratamiento de este trastorno para que la exposición a las situaciones temidas sea adecuada.

Resultados

El tratamiento cognitivo conductual se ha mostrado eficaz en un porcentaje entre el 65% y el 75% de los pacientes que acaban el tratamiento (Echeburúa y Corral, 1992)

No dejes para mañana lo que puedes hacer hoy. La procrastinación

No dejes para mañana… Tienes trabajo pendiente y casi sin notarlo te enfrascas en actividades que pueden o no ser prioritarias en el alcance de tu meta.

¡Estás “procrastinando”!

La procrastinación consiste en postergar de forma sistemática aquellas tareas que debemos hacer, que son cruciales para nuestro desarrollo y que son reemplazadas por otras más irrelevantes pero más placenteras de llevar a cabo.

La procrastinación se manifiesta ante todo como una pésima gestión del tiempo, bien proque se sobreestima el tiempo dedicado a una tarea o porque se subestima el tiempo necesario para realizarla. Éstos son sólo algunos autoengaños en los que el “procastrinador” incurre.

Aquí te presentamos algunos consejos para evaluar tus tareas y evitar la procrastinación.

Conoce lo que estás haciendo: antes de tratar de optimizar cualquier cosa, es muy útil saber lo que ya estás haciendo. Haz una lista de tus tareas para el día, tratando de ser lo más preciso posible. La regla es anotar todo lo que haces y el tiempo que te toma hacerlo. Al final del día tendrás una lista de varias cosas que te revelará datos importantes sobre cómo inviertes tu tiempo.
Analiza tus tareas. Ahora que tienes todas tus actividades en una lista, invierte tiempo en analizar cómo inviertes tus días. Luego, agrupa las actividades según sus características similares para evitar hacer varias al mismo tiempo. Puedes ayudarte con resaltadores de colores diferentes.
Optimiza el tiempo: es decir, si haces las mismas cosas muchas veces al día (como navegar en la red, revisar tu correo, etc) trata de destinar un tiempo específico para esas actividades, evitarás hacer muchas cosas a la vez y dispersar tu concentración, además de reducir la cantidad de tiempo ocupado. Esto ayudará a concentrarte y organizarte. Así, en vez de revisar tu correo 7 veces al día, lo harás sólo 2 veces.
Disfruta tu tiempo libre: Si te has organizado de forma adecuada, entonces tendrás tiempo libre para dedicarte a hacer cosas que realmente te gustan. Recuerda invertirlo para distraerte realmente, salir, o trabajar en ese proyecto personal que tanto deseas.

Autor: Silvia Sanz Garcia